16 de septiembre de 2009

Una estrella tormentosa

EL Sol es nuestra estrella, nos aporta luz y permite que la vida transcurra en nuestro planeta tierra. Pero no todo lo que brilla es oro porque ese mismo sol cada vez se vuelve más agresivo y peligroso. Cuando llegue su fin, dejará de brillar y como consecuencia se producirá la muerte del Sistema Solar, lo que implica el fin de la naturaleza y de la vida humana. Para acceder a ver la infografía acerca del tema planteado en pantalla completa, haga click en el siguiente enlace.

24 de agosto de 2009

“Pueblos originarios: hombres de la tierra sin tierra”

1. Introducción

Ésta monografía tratará sobre la invisibilización del indio al no otorgársele un trato igual que al resto de la gente. Esta situación se vincula severamente con la pobreza y el factor de desventaja en el que se encuentran inmersos y sufren desde el proceso histórico de la Situación Colonial del Siglo XV hasta la actualidad.
De tal manera, a través de un análisis general enmarcado en la reseña histórica de los pueblos indígenas y de un estudio particular de la comunidad Mocovíe santafesina realizaré una investigación acerca de las condiciones en que se encuentran y de su situación actual.
La búsqueda de la información expuesta en las siguientes páginas pertenece a una amplia lectura de bibliografía relacionada al tema a tratar y a un trabajo de campo que realicé en Máximo Paz. Dicha localidad pertenece al Departamento Constitución de la Provincia de Santa Fe, República Argentina y se encuentra a 75 kilómetros de la ciudad de Rosario.
En este sitio se ubica un asentamiento de 400 indios Mocovíes al cual voy a referirme una vez comenzado el desarrollo del cuerpo de la monografía.
2. Cuerpo o desarrollo

- Introducción sobre los indios y su historia:

La colonización Americana a fines del Siglo XV trajo aparejado el descubrimiento del nuevo continente. Este período se caracterizó en un comienzo por el genocidio indígena llevado a cabo por los españoles, y luego, por la apropiación de las nuevas tierras recientes descubiertas por parte de la corona Española.
Es por esto que desde la llegada del español a América, los indígenas, fueron continuamente el blanco de dominación y explotación.
Desde aquel momento en adelante, el nativo, el verdadero dominador y poseedor de esas tierras fue asechado, perseguido y marginado no sólo por el gobierno sino también por la misma sociedad.

- El indio como categoría colonial:

La categoría de indio es una categoría que denota la condición de colonizado y hace referencia necesaria a la relación colonial.
Con el proceso de conquista las poblaciones prehispánicas se convirtieron, dentro del nuevo orden colonial, en un ser plural y uniforme: el indio/los indios. Desde ahí que esa categoría colonial (los indios) se aplicó indiscriminadamente a toda la población aborigen, para identificar y marcar al colonizado, sin tomar en cuenta ninguna de las profundas diferencias que separaban a los distintos pueblos y sin hacer aprobación a las identidades preexistentes.

Por su parte Guillermo Bonfil Batalla comenta:
En el orden colonial el indio es el vencido, el colonizado. Todos los dominados son indios […] De una sola vez, al mismo tiempo, todos los habitantes del mundo americano precolonial entran en la historia europea ocupando un mismo sitio y designados con un mismo término: nace el indio, y su gran madre y comadrona es el dominio colonial. […] La colonia va estructurando un nuevo orden que se vertebra jerárquicamente y descansa en la explotación del sector recién inventado: el indio. […] El orden jerárquico admite aquí sólo dos instancias: el colonizador y el colonizado.
[1]
El colonizador se apropió paulatinamente de las tierras y con el mismo poder sometió, organizó y explotó la mano de obra de los indios. Del mismo modo inició nuevas empresas coloniales siempre fundadas en la disponibilidad de indios. Es por todo esto que la situación colonial implicó un verdadero choque entre civilizaciones. En cuanto a las diferencias culturales entre colonizador y colonizado, no importó cuán diferentes sean entre sí los colonizados, lo que verdaderamente importaba era que sean diferentes al colonizador.

El término indio puede traducirse por colonizado y, en consecuencia, denota al sector que está sojuzgado en todos los órdenes dentro de una estructura de dominación que implica la existencia de dos grupos cuyas características étnicas difieren, y en el cual la cultura del grupo dominante (el colonizado) se postula como superior. El indio es una categoría supraétnica producto del sistema colonial, y sólo como tal puede entenderse.[2]

Como se puede ver, indio y situación colonial son términos inseparables y cada uno conlleva al otro. Todo esto para el indio significó un cambio muy grande, porque cuando el español llegó a América, los indios de estar envueltos en una soledad tranquila, atados a sus normas y a sus costumbres, pasaron a tener compañía de personas que no eran iguales a ellos, además del proceso de aculturación que se produjo cuando estas dos sociedades de distintas tradiciones se encontraron.
En ese momento comenzó la peor pesadilla que pudieron vivir los aborígenes: el intento del blanco por dominarlos. Además a ese contacto entre los dos grupos se lo consideraba a partir de conceptos como aculturación, asimilación o integración; y se creía que los grupos en contacto podían tender a conformar una sociedad única que tendría una cultura uniforme y una identidad derivada de esa cultura impuesta a los dominados.
Queda visible que desde el comienzo el indio fue bruscamente dominado y tratado como ser inferior. No sería de extrañar que en los próximos años el indio siga siendo marginado y discriminado tal como lo empezó a ser en el Siglo XV cuando Cristóbal Colón tomó posesión de la isla Hispaniola a nombre de los Reyes Católicos.
En el Siglo XXI, la conflictiva relación entre el indígena y el blanco continúa desarrollándose y la situación actual de los pueblos originarios es cada vez más preocupante debido a los problemas que no encuentran una solución social.En estos tiempos, entre tantos problemas que encierra las Ciencias Sociales se debe tener en cuenta que vivimos en un mundo de contacto entre sociedades y culturas donde todo grupo social se ubica en un espacio y se encuentra en interrelación con otros grupos sociales. Es por esto que ningún ser humano podría comprenderse si no se busca en su historicidad y transformaciones a través del tiempo.
Una situación cotidiana en el mundo contemporáneo, un mundo de contactos entre sociedades y culturas, diálogos, malentendidos, alianzas y conflictos (palabras con las que lo define el autor Alejandro Grimson) es el reclamo social por parte de diversos grupos. Es decir que, tanto los indios Mocoví como los distintos y diversos grupos aborígenes, reclaman en términos de igualdad y diferenciación. Esto significa que no solo reclaman por sus derechos a la igualdad sino también por sus derechos a la diferencia.

Los pueblos originarios reivindican por las tierras que les quitaron y al mismo tiempo solicitan ser reinsertados en la sociedad sin actos discriminatorios, buscan ser tratados con igualdad pero sin que se dejen de respetar sus culturas, ideales, tradiciones y su historia entre otras cosas.

En relación, Alejandro Grimson señala lo siguiente:
El análisis de sociedades como si estuvieran “aisladas” (comillas del autor) es una alternativa equivocada porque ningún grupo humano existe, ningún conjunto de personas se agrupa y define ese acto de agruparse, sino en relación a otras que perciben, sienten y definen como diferentes.
[3]

Si no se respetara la construcción de grupos sociales como agrupamientos de identidad dentro de un mismo Estado, el mundo actual resultaría incomprensible. Además, la cultura es histórica razón por la cual ninguna sociedad puede comprenderse sin atender a su historicidad.
Cuando Argentina se constituyó como Nación, según el relato oficial, en esa formación no hubo lugar para los indígenas. De esta manera nuestro país se asentó en el pánico a la diversidad, aplanando así las diferencias. Toda diferenciación o particularidad era percibida como negativa hasta resultaba invisibilizada.
Esto se vio reflejado en el año 1833 con la “Conquista del Desierto” que preparó y organizó Rosas. El desierto era la denominación que recibía el área habitada por los aborígenes y no se le llamaba así por estar despoblada, sino por no estar habitada por los blancos.Desde el Siglo XX la base para la construcción del concepto antropológico de cultura fue pensar al concepto de cultura en plural: “las culturas”. Pero percibir la pluralidad de las diferentes formas de vida a lo largo del tiempo aún en nuestros tiempos tiene un largo camino por recorrer.
Reconocer la diversidad cultural, y más aún si es diferente a la de uno, nunca fue tarea fácil, pero cabe destacar que es un quehacer primordial para lograr eludir una concepción homogeneizante. La interculturalidad reinante desde la historia hasta nuestros días, hace y hará que sea imposible el establecimiento de una homogeneidad cultural.

- El caso de los indios Mocovíes:
Sobre el grupo aborigen:
La ortografía auténtica de este gentilicio era “emocóvit” pero castellanizado pasó a conocerse como “mocoví” con el objeto de facilitar y simplificar su pronunciación.
Se trata de uno de los descendientes de los tantos pueblos originarios que conviven hoy entre nosotros. La comunidad pertenece al grupo Guaycurú[4] junto con los Toba y los Pilagá.
Cuenta la historia que en el Siglo XVIII, al ser rechazados por los españoles se desplazaron hacia el Sur, llegando en sus ataques a la ciudad de Santa Fe, en cuyas cercanías, se fundó una reducción de los mismos.
En la actualidad se encuentran ubicados en el Norte y centro de la provincia de Santa Fe y Sur del Chaco. Según las estadísticas se trata de aproximadamente mil quinientas personas que habitan en nuestro país. Como no poseen tierras ya que fueron despojados de ella, ocupan caminos abandonados. La pérdida de sus tierras trajo aparejado la destrucción de su organización aunque en el presente buscan rearmarse en distintos sectores de las dos provincias mencionadas.
Tal es el caso de cuatrocientos aborígenes ubicados en la localidad de Máximo Paz, los cuales integran uno de los principales asentamientos mocovíes santafesino.
Debido a que las culturas aborígenes sufrieron el efecto de la situación colonial en muchas circunstancias buscan modificarse para ajustarse a una condición que las iguale dentro del sistema.

La identidad de este pueblo originario se construye y mantiene por medio del conflicto y de las contradicciones. Al igual que pasa con el resto de los grupos indígenas, los Mocovíes reclaman por sus tierras, condiciones favorables de vida, ayuda económica, trabajo, educación, entre muchas otras cosas. Pero lo que más se refleja en ellos es la constante preocupación por ser reinsertados sin ser vistos como los raros o problemáticos de la localidad de Máximo Paz.
El asentamiento que se ubica en Campo de Mayo busca ser tratado de manera equitativa. La comuna de esta localidad los ayudó al otorgarles casas de autoconstrucción, muchas de las familias tienen su vivienda mientras que otras sobreviven en ranchos construidos por chapas.
Al respecto, el Secretario de Acción Social de la comuna de Máximo Paz, Julio López confesó: “Sinceramente creo que fue un error haber metido todas esas viviendas dentro de Campo de Mayo y no ponerlas en el tejido urbano. De esta manera quedaron como un ghetto, aislados”.
De esta manera conviven los cuatrocientos aborígenes, los más y menos beneficiados; los que aún conservan sus raíces culturales determinadas por la historia que los identifica como un pueblo originario y los que al llegar a la localidad optaron por dejar a un lado sus costumbres y tradiciones para adaptarse o sacar beneficio de las posibilidades tecnológicas que impuso el fenómeno de la globalización.
Si se tiene en cuenta que el concepto de identidad tiene dos elementos, un carácter relacional y otro histórico[5], se puede analizar al grupo mocoví de la siguiente manera:

  • Desde el carácter relacional, la identidad, al mismo tiempo que establece un “nosotros” define un “ellos”. Esto se explica por medio de las relaciones sociales que se establecen en Máximo Paz entre los mocovíes y los demás habitantes de la localidad. La comunidad aborigen conforma un “nosotros” frente a los blancos[6], los cuales vienen a ser “ellos”.
  • Según el carácter histórico del que dispone el concepto de identidad, ese “nos/otros” se constituye como resultado de sedimentaciones de un proceso histórico como una eventualidad sujeta a transformaciones. Esto se relaciona estrechamente con el concepto de indio como categoría colonial. Dicha categoría resultó de un momento histórico: la situación colonial; y aún sigue reproduciéndose en nuestros días. Los aborígenes siguen siendo el blanco de explotación, los marginados, discriminados, excluidos socialmente y despojados de sus tierras.

- Los Mocovíes como grupo étnico:
La identidad étnica de la comunidad fue como resultado de procesos históricos específicos que dotaron al grupo de un pasado común. El asentamiento comparte una misma historia que los unió en un mismo destino: Máximo Paz. Debido a que no poseen de tierras, a principios y mediados de los sesenta fueron instalándose las primeras familias en el pueblo. Luego, a mediados de los años noventa llegaron como un aluvión las demás.
Por su parte, Frederik Barth, en su publicación de “Los grupos étnicos y sus fronteras” argumentó que un grupo étnico es, antes que nada, una forma de organización social en la cual los participantes por sí mismos hacen uso de ciertos rasgos culturales de su pasado, un pasado que puede o no ser históricamente verificable. Estos rasgos culturales que son postulados como emblemas externos (vestimenta, lengua, etc.), o incluso como valores fundamentales, pueden ser tomados de la propia tradición, de la de otros pueblos o, simplemente, pueden ser creados.
El contacto con otros grupos (en este caso los habitantes del pueblo) lleva a subrayar las diferencias tanto como a establecer los límites entre la comunidad mocovíe y el resto de la población.
Debido a una adscripción y a una autoadscripción la identidad del grupo étnico persiste y organiza la interacción entre los individuos.
Por la primera se entiende a la manera en que el pueblo de Máximo Paz los definen por su estilo de vida, su vestimenta, sus reclamos, su costumbre de cazar y comer animales distintos que el resto, su condición de personas con necesidades básicas insatisfechas, etc. Contrariamente, por lo segundo, se explica la forma en que los mismos aborígenes mocovíe se definen a sí mismo y se identifican con su comunidad y no con otra por su historia en común.

La identificación de otra persona como miembro del mismo grupo étnico entraña una participación de criterios de valoración y de juicio […] la dicotomía que convierte a los otros en extraños y en miembros de otro grupo étnico, supone un reconocimiento de las limitaciones […] la persistencia de los grupos étnicos en contacto implica no sólo criterios y señales de identificación, sino también estructura de interacción que permita la persistencia de las diferencias culturales.[7]

Si se tiene en cuenta que en toda identificación la producción de la diferencia es constitutiva de toda relación de desigualdad se puede concluir en que no hay identidad por fuera de las relaciones de poder. Esto se explica con la ya reiterada situación colonial, a través de este proceso histórico. Por ejemplo, los españoles en su llegada a América tomaron a los indígenas como seres inferiores ya que no tenían la misma cultura que ellos.
Con el descubrimiento de América comenzaron a ser comprendidas las categorizaciones que refieren a la otredad. Por tal motivo el indio se constituyó enana relación social homogénea que representaba el polo inferior en esta relación asimétrica de colonizadores y colonizados.

La identidad étnica se construye en un campo social en el que hay más de una identidad cultural en contacto, lo que implica la afirmación de un nosotros frente a los otros.
Cuando un grupo o una persona se definen como tales, lo hacen como medio de diferenciación con relación a algún grupo o persona a la cual se enfrentan. Es una identidad que surge de la oposición, que no se puede afirmar en el aislamiento. En el caso de la identidad étnica, ésta se afirma “negando” la otra identidad […]
[8]

Para Emile Durkheim los seres humanos hay organizado un sistema de similitudes y diferencias a partir del conocimiento de los otros, “otros” organizados de manera diferente de un “nosotros”. Del mismo modo argumentaba que la sociedad sólo es posible si los individuos y las cosas que la componen se encuentran repartidos entre diferentes grupos y estos clasificados unos con relación a otros.
Las taxonomías que surgen en la sociedad para referirse a los superiores, los inferiores y los iguales, tienen por objeto establecer relaciones de subordinación y coordinación, esto es, un orden jerárquico que deriva en una clasificación.
Si nos referimos a la condición y situación en que subsisten los pueblos originarios, se los puede ubicar dentro de la clasificación de grupos subalternos. Utilizo el término subalterno[9] ya que los aborígenes se sitúan por debajo de los explotados en la sociedad capitalista. Estos pueblos pertenecen al último eslabón de la cadena de explotación. De esta manera es como se agrava el hecho de que sigan apartados de toda idea de posibilidad de movilidad social.

“Muchas veces una misma persona agarra y dice como yo soy aborigen me tenés que dar, o porque yo soy descendiente necesito esto. Y a veces la comunidad, por una persona que piensa así, termina siendo catalogada de la misma manera”, explicó al respecto Estela Bazán, la cacique del asentamiento mocovíe ubicado en Máximo Paz.
En la búsqueda que realicé, a modo de corroborar la existencia o no, de este pueblo originario en la localidad mencionada condujo a que me preocupe mucho más acerca de la invisibilización de los indígenas y, de los Mocovíes en particular.
Esto se debió a que ni en Internet como tampoco en enciclopedias y libros de estudio pude enfrentarme a información o estudios ya realizados sobre la comunidad. Lo que también llamó mi atención fue el hecho de que en mi averiguación pregunté a diversos docentes de la Escuela de Antropología de la ciudad de Rosario y ellos me dijeron que no creían que haya un asentamiento mocovíe en Máximo Paz y que no sabían de estudios previos realizados sobre ese pueblo. A diferencia, sólo sabían decirme que conocían los que se encuentran viviendo en el Chaco y, la provincia de Santa Fe, me indicaron que los más conocidos son los que habitan en Recreo.
La forma en que pude dar con este grupo estuvo determinada por la comunicación que establecí con personas que viven a cercanías de Máximo Paz. En el poblado de Santa Teresa fue donde pude obtener la respuesta que buscaba y era de mi interés. Luego de contactar al Intendente del pueblo, Gustavo Calabró, y de escuchar de su boca: -“Sí, en Paz hay un asentamiento bastante grande de indios Mocovíes. No sabría decirte dónde están instalados, ni cuántos son, pero que existe, existe”.Recuerdo que en el camino a mi destino: Máximo Paz, no dejaba de pensar con qué iba a encontrarme, si iba a conseguir lo mi propósito, si iba a caerles bien mi llegada. Entre el miedo a no lograr obtener alguna información cuando llegué me dirigí a la comuna del pueblo y pedí hablar con el Secretario de Acción Social, Julio López, ya que Calabró me había dicho que él sabía mejor acerca del tema. Luego de mi charla con López me fui en búsqueda de Estela Bazán ya que López me dijo que ella es quien fue elegida como cacique de la comunidad allí asentada.
Todo fue muy inesperado y más de lo que creía porque también sin saberlo pude dialogar con el productor de Cadena Máxima Satelital, más adelante detallaré acerca de esto.
La manera en que recolecté la información para analizar el tema elegido dependió del modo de registro de la misma. La forma en que me entablé y relacioné en el lugar fue buena, considero que por lo que hablé con las personas mencionadas y por la propia apreciación que hice del barrio Campo de Mayo en el que viven y de la gente pude obtener las herramientas necesarias para la realización de esta monografía.
Retomando el tema de la comunidad observada como clase subalterna puedo determinar que la narración de este trabajo se desprende de la invisibilización porque la historia de los pueblos aborígenes retrata un pasado que determina a estos sectores como los silenciados, marginados y excluidos.
Esto hizo y hace que se encuadren dentro de una cultura subalterna, de esto habla Carlo Guinzburg en el “Prefacio” de la publicación del libro llamado Al queso y los gusanos. La idea de una cultura entendida como superior y otra como subalterna nace con el reiterado la Situación Colonial. Este proceso dio como resultado hasta nuestros tiempos la existencia de una relación jerárquica de diferencias en la sociedad.
En nuestros días los aborígenes siguen siendo uno de los sectores más vulnerables, esa condición deriva en que sean utilizados por los grandes centros de poder para su propio beneficio (entiéndase como los dueños del poder a los capitalistas y los políticos de turno para el accionismo político).
Por otro lado, los rasgos de exclusión hacia los indígenas continúan reflejándose en la sociedad actual.
Ante el silenciamiento de estos pueblos, la Red de Comunicación Indígena (RCI) trabaja con diferentes actores sociales, entre ellos indígenas de diversos pueblos. Esta organización busca por un lado fortalecer la identidad e integración de las comunidades indígenas y, por otro, que se conozca la realidad del mundo aborigen mediante el protagonismo de ellos en los Medios de Comunicación de Masas.
El productor de Cadena Máxima Satelital de la localidad de Máximo Paz, cuenta con la presencia de Germán Ruíz, un aborigen de la comunidad Mocovíe que trabaja en la RCI. Al respecto de su experiencia de trabajo junto a Ruíz, el productor comentó: “Lo que también hace la RCI es preparar a los aborígenes para trabajar en el medio de comunicación por medio de un tutor. Desde ahí que me ofrecí como tutor de Germán Ruíz y le fui enseñando de a poco. Con el tiempo, de a poco, aprendió así que ahora tiene su propio espacio en la radio y la audiencia la posibilidad de escuchar la voz de un integrante del pueblo Mocovíe”.
- La correlación entre ser indígena y ser pobre:

Ser indígena aumenta las probabilidades de caer en una situación de pobreza. Esto se debe a que comúnmente esta correlacionado con estar bajo la línea de pobreza y tener menos educación e ingresos que el resto de las personas.
Un rasgo común de los pueblos nativos es su situación de desventaja en relación a otros sectores de la sociedad. Los estándares de vida de estos grupos son por lo general más bajos que los de otros habitantes de un mismo país o región.
Tal es el caso de los mocovíes asentados en el pueblo de Máximo Paz porque es posible observar múltiples factores que configuran un patrón que vincula de manera compleja a este pueblo con la pobreza. En los diversos contextos sociales en que se encuentran los pueblos aborígenes queda reflejado que tienen más posibilidades de ser pobres que los no indígenas.
Por su parte Atilio A. Boron[10] sostiene: “Los indígenas no sólo son víctimas de dispositivos tradicionales y modernos de explotación y opresión. Su deplorable condición se agrava cuando además se le suma el empeño de sociedades fuertemente racistas en negar la existencia del indígena, en folklorizarlo, convirtiéndolo en un elemento exótico, deshumanizado, parte del paisaje rural que se mimetiza en la exhuberancia de la flora y la fauna”.
La pobreza indígena esta relacionada con la existencia de diferencias culturales entre los grupos dominantes y los no dominantes. Cuando los grupos dominantes imponen su cultura (basada en el capitalismo) y destruyen aspectos de la cultura indígena (acceso a la tierra, lengua, tradiciones, hábitos, etc.), la pobreza tiende a incrementarse.
Cinco siglos pasaron desde la llegada de los españoles a América. Cinco siglos en los que la situación indígena sufrió sucesivos avasallamientos que perduraran hasta el presente, como puede leerse frecuentemente en los diarios.
Se destacan hoy, como problemas no resueltos, entre otros:
· La discriminación hacia las comunidades aborígenes actuales, que dificulta un tratamiento igualitario y su integración con otros sectores sociales, lo que se expresa en el desprecio hacia sus rasgos físicos, sus costumbres y formas de vida, sus creencias, etcétera.
· Frecuentemente, las comunidades aborígenes sufren de agresión o expulsión de sus territorios ya que no se reconocen sus derechos.
· La pobreza, determinada por la ausencia de puestos laborales y por la imposibilidad de obtener recursos mínimos para la subsistencia, que genera desnutrición y muerte.
La reivindicación de los derechos territoriales constituye la plataforma de reivindicación común entre los integrantes de la comunidad Mocovíe. El reclamo es una respuesta directa a las situaciones de desventaja que estos indígenas padecen. La territorialidad se transformó en un aspecto fundamental para los movimientos indígenas y en el eje del debate contemporáneo acerca de la libre autodeterminación de estos pueblos.
El reclamo de los pueblos indígenas sobre su territorio ancestral se convirtió en un espacio de disputa por el control, y actualmente, comenzando el Siglo XXI los conflictos sobre los derechos y la autodeterminación continúan vigentes.
La conducta que mantienen los mocovíes de reivindicar ante la frustración que sintieron y sienten por la pérdida de sus tierras, es una acción simbólica.
La ausencia del dominio y control de los territorios, y la pérdida poco a poco de los lazos culturales de su pasado son los rasgos clave que hoy ubican a los mocovíes en un pedestal desfavorable que cada vez responde más a la cuestión de la invisibilización de estos sectores que son el reflejo de nuestro pasado, de nuestra historia y de lo que somos.
3. Conclusión

En estos tiempos que corren la relación entre el indígena y el blanco se prolongó y se podría decir que peor que antes. Hoy las comunidades aborígenes continúan soportando discriminaciones y marginaciones que la sociedad expresa para con ellos. Todo hace pensar que la única solución del problema del indio tiene que ser una solución social.
Con el testimonio de personas vinculadas a la cuestión de los indios Mocovíes siguen resultando evidentes las actitudes que tuvimos y tenemos en nuestra relación con el aborigen tanto como las pautas para su reivindicación y reinserción al sistema social.
El paso del tiempo sigue determinando sinónimos y clasificaciones para designar a quienes son reflejo de nuestro pasado.
El indio como lastre, objeto de explotación, de discriminación, de curiosidad, objeto de denuncia o de reivindicación y como fundamento de las nacionalidades americanas son algunas de las tantas maneras con las que la sociedad se refiere a ellos. Nunca por sus formas de ser, pensar y hacer. Su historia, su cultura o el significado que para ellos tienen las tierras que ya perdieron y de las que cada vez menos pueden imaginar ser dueños parece ser algo muy difícil de entender para la sociedad y para el mismo Estado (el cual a lo largo de la historia adoptó una actitud común de indiferencia frente a ellos).
En nuestros días la política piensa en ellos para utilizarlos en beneficio propio y, ante la vulnerabilidad de los indígenas, los mismos acceden pensando que finalmente pensaron en ellos y que los están ayudando.
Un factor importante y primordial a pensar a partir del mismo presente es no adoptar una postura de etnocidio frente a los diversos pueblos originarios. De desconocer los valores, creencias y negar las culturas de los indígenas, no sólo comenzarían a desaparecer físicamente sino que se mataría -como dice el antropólogo francés Pierre Clastres- el alma de un pueblo.
NOTAS AL PIE:
[1] Guillermo Bonfil Batalla, El concepto de indio en América, en el Seminario del Museo Nacional de Río de Janeiro, Brasil, 1970, p.5.
[2] Guillermo Bonfil Batalla, op. cit., p.8
[3] Alejandro Grimson, Introducción, en Interculturalidad y Comunicación, Norma, Bogotá, 2004, p. 14.
[4] Los guaycurúes o guaykurúes nombre que recibe un conjunto de pueblos indígenas de origen pampido-patagónico que habita la región del Gran Chaco, en la Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil. Ellos se dividen en: Abipones, Mbayaes, Payaguaes, Mocovíes, Tobas y Pilagaes. De estos grupos actualmente sobreviven los pueblos Mocoví, Toba y Pilagá. El significado de la palabra guaykuru se traduce aproximadamente por "bárbaro", "salvaje".
[5] Según lo dispuso Alejandro Grimson en “Cultura, nación y campos de interlocución”, en Interculturalidad y Comunicación, Norma, Bogotá, 2004, pp. 29-31.
[6] Los pueblos originarios se refieren a las personas no aborígenes utilizando la expresión “los blancos”. Esto quedó determinado con el proceso de la Situación Colonial. Cuando los españoles llegaron a América el indio consideró al blanco como un usurpador. Esta forma de designar continúa vigente en nuestros días.
[7] Fredrik Barth, en Los grupos étnicos y sus fronteras, Fondo de Cultura Económica, México, 1992, pp. 17-18.
[8] Héctor Vázquez, “Capítulo2” de Procesos identitarios y exclusión sociocultural. La cuestión indígena en la Argentina. Editorial Biblos, Buenos Aires, 2000, p. 63.
[9] Lo subalterno no es un sinónimo de oprimido, sino que se refiere únicamente a aquellas personas a quienes se niega el acceso a la movilidad social. Según Gayatri Spivak el discurso de los subalternos “nunca es escuchado ni reconocido”.
[10] Secretario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Profesor Titular de Teoría Política y Social en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
4. Bibliografía

- GRIMSON, Alejandro, “Introducción” y “Cultura, nación y campos de interlocución”, en Interculturalidad y Comunicación, Norma, Bogotá, 2004.
- ASENSI, Manuel, “Nuevas ropas para el esclavo”, en Revista Ñ, N°, Buenos Aires, 8 de Abril de 2006.
- GUINZBURG, Carlo, “Prefacio”, en El queso y los gusanos. El cosmos según un molinero del siglo XVI, Muchnick Editores, Madrid, 1981.
- GEERTZ, Clifford, “Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura”, en La interpretación de las culturas, Gedisa, Buenos Aires, 1988.
- MASSI, María Palmira, “La entrevista testimonial televisiva: espacio de intersubjetividad lingüística”, en Revista Diálogos de la comunicación, FELAFACS, Lima, N°, Año.
- FIRAT, Begüm Ö, “Mujeres con peluca: sobre la visualidad y la identidad”, en BREA, José Luis (ed.), Estudios visuales. La epistemología de la visualidad en la era de la globalización, Akal, Madrid, 2005.
- FORD, Aníbal, “Toma This!”, en Revistas Dia-logos, N°65, FELAFACS, Lima, Noviembre 2002.
- FRAGUAS y MONSALVE, “Un problema antropológico: La construcción de la Otredad”, en Procesos de conformación de la identidad étnica en América Latina.
- BORON, Atilio, “Prólogo”, en Pueblos indígenas y Pobreza. Enfoques multidisciplinarios, Cimadamore, A. CLACSO, 2006.
- CIMADAMORE-EVERSOLE-McNEISH, “Pueblos indígenas y pobreza”, en Pueblos indígenas y Pobreza. Enfoques multidisciplinarios, Cimadamore, A. CLACSO, 2006.
- BATALLA, Guillermo, “El concepto de indio en América”.
- BARTH, Frederic, Los grupos étnicos y sus fronteras, “Introducción”. Fondo de Cultura Económica, México (1992).
- VÁZQUEZ, Héctor, “Capítulo2” (páginas 41 a 79) de Procesos identitarios y exclusión sociocultural. La cuestión indígena en la Argentina. Editorial Biblos, Buenos Aires, 2000.

Fotografías:


Productor de Cadena Máxima Satelital (izquierda) y Julio López - Secretario de Acción Social - (derecha)

Comuna de Máximo Paz

Estela Bazán - Representante y cacique de la comunidad Mocovíe -

Camino a Barrio Campo de Mayo

Llegada a Campo de Mayo


Asentamiento Mocovíe


ACLARACIÓN: A LA MONOGRAFÍA LA REALICÉ EN EL 2008

17 de agosto de 2009

La fotografía REVIVE

Indudablemente las fotografías documentan la historia de la humanidad y ese pasado nos pertenece. Es por eso que, al percibir visualmente muchas fotos, no hacen falta palabras para que nos demos cuenta, comprendamos y reconozcamos qué hecho se encuentra impreso en casa una de las siguientes imágenes porque ellas mantienen intacta nuestra memoria. “Una imagen vale más que mil palabras”.

La dictadura miliar en Argentina, 1976

Crisis en Argentina, 2001. Las cacerolas estallaron.

El corralito financiero, 2001. Protesta frente al Ministerio de Economía de la ciudad de Bs. As. (Argentina)

Atentado del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas en Nueva York, EEUU.

“QUE NO SE REPITA". Tragedia ocurrida el 30 de Diciembre de 2004 en Cromañón durante el recital de la banda Callejeros.

Luego de la Tragedia ocurrida el 30 de Diciembre de 2004 en el boliche República de Cromañón en la ciudad de Buenos Aires que se llevó a cientos de jóvenes… el santuario que quedó.

El 18 de julio de 1994 a las 9:53 de la mañana una bomba destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina-AMIA. Dejó como saldo 85 muertos y más de 300 heridos, tanto judíos como no judíos.

“La fotografía como documento, memoria, historia y registro de hechos”

1. Introducción

Desde su nacimiento, la fotografía forma parte de la vida cotidiana y su poder de reproducir exactamente la realidad externa le presta un carácter documental. Las imágenes son un objeto simbólico e informativo y se valoran porque suministran información al mismo tiempo que constituyen evidencia en relación a la realidad.

La foto-finish queda determinada justo en el momento en que la cámara registra, por tal motivo es que la fotografía sirve para documentar hechos que hicieron historia. Es así como en el marco de esas fotografías se fueron perfilando las intenciones que distintos fotoperiodistas buscaron delimitar en sus trabajos al momento de salir a tomar las imágenes que los caracterizan. Tal como afirma Susan Songtan: “El fotógrafo pasa por el mundo cazando imágenes”.

Algunas frases antes de adentrarnos en el cuerpo de la monografía:

“Se transformó en la extensión de mis ojos, y nunca me he separado de ella desde que la hallé. Ante todo, ansiaba apresar en los confines de una sola fotografía toda la esencia de alguna situación que estuviera desarrollándose en mi presencia", Henri Cartier-Bresson.

“Si pudiera contarlo con palabras, no me sería necesario cargar con una cámara", Lewis Hine.


2. Desarrollo

La fotografía es un certificado de presencia porque tanto atestigua como testimonia el mundo y su poder radica en que se convierte en la capacidad que tiene de dar evidencia o prueba de que algo determinado sucedió, existió. Se dice que el órgano del fotógrafo no es el ojo sino el dedo, el cual indica lo que hay que mostrar y mirar. Pierce dice que la fotografía indica “esto ha sido, miren esto”.

Una de las ramas más antiguas de la fotografía es la documental. Desde sus inicios, en los anales de la fotografía, Niépce y Daguerre se esmeraron por hacer de la técnica un fiel reflejo de la realidad por lo que la técnica fotográfica se esmeró por captar con su lente la realidad. De acuerdo a este objetivo podemos sostener que toda imagen de la realidad es un documento de la misma.

Según el libro La fotografía como documento en el siglo XXI de Juan Miguel Sánchez Vigil, el primer trabajo de fotografía como documento histórico llegó de la mano de Roger Fenton, quien capturó para la historia de la humanidad las imágenes de la Guerra de Crimea en 1855. Así nació el reportaje gráfico y lo que hoy llamamos fotoperiodismo: la capacidad de capturar en imágenes toda la comunicación visual y la significación de un hecho real.

Como dice Roland Barthes: “La foto no dice lo que ya no es sino solamente lo que ha sido. La foto ratifica lo que representa […] La fotografía es una micro experiencia de la muerte porque tiene sus rasgos fundamentales: la inmovilidad y el silencio […] Cada vez que tomamos una fotografía no hay un antes ni un después porque es una suma de tiempos cero”. Todas las fotografías con momentos de muerte y cuando se toma una, se participa de esa mortalidad porque se selecciona un momento a congelar. Esta característica hace que todas las fotografías atestigüen el paso decapitado del tiempo y que la fotografía se constituya en una huella física de un objeto determinado, en un tiempo determinado. Si la fotografía es lo que ya no será, es lo que ha sido y no volverá a ser es también un congelamiento de tiempo y espacio. El hecho de que una imagen fotográfica detiene el tiempo en que una vez existió el suceso fotografiado significa que todas las fotografías son del pasado.

Una de las particularidades que establece Rudolf Armhein para explicar por qué la fotografía representa la realidad es el carácter estático que presenta al congelar el instante. A esa inmovilización del movimiento la acompaña la detención del observador que elige un punto de vista para mostrar su elección significativa del campo visual. Paralelamente, toda imagen fotográfica supone de manera automática la elección de un espacio, dejando fuera de cuadro la realidad que el fotógrafo no quiera mostrar. De este modo la fotografía se establece como un signo y una representación porque juega la intencionalidad del fotógrafo y su punto de vista al ser quien determinará qué va a mostrarse y qué a esconder.

El fotógrafo elige el suceso que fotografía y, esa elección, es la que puede entenderse como una construcción cultural. Precisamente el rechazo de lo que no eligió capturar con su cámara, el recorte de esa realidad, el instante decisivo es lo que va a delimitar mencionada construcción. Luego, la foto mostrará y es el receptor quien va a darle sentido a través de su propio marco referencial (cultura, ideología, códigos como miembro de una determinada sociedad o comunidad). “La fotografía es un sistema de selección visual”, dice en relación John Szarkowski.

Al respecto Gurán comenta:

La fotografía se convierte en documento al informar de hechos concretos y es interpretada o leída por quien la contempla en base a unos códigos de legibilidad convencionales, y es reproducible, o sea, que puede, y de hecho es reproducida para su difusión, y la información contenida en la fotografía, aunque ésta esté en un plano de simples impresiones, puede ayudar a hacer emerger algunas pistas que permitan una mejor comprensión de la realidad estudiada, pues la fotografía es siempre una huella de la realidad.
[1]

La riqueza del documento fotográfico es que permite tanto conservar como preservar de manera visual un fragmento del pasado.

Jesús de Miguel reflexiona sobre el tema:
La fotografía “permite que algo pueda ser vuelto a ver”. Por eso genera nostalgia. Las fotos antiguas, amarillentas, romantizan un pasado todavía visible.
[2]

Las fotografías guardan en ellas un poder invocador que evoca la memoria. Existen muchos trabajos que determinan ser obras de carácter testimonial debido a la memoria colectiva. Algunos fotógrafos que recurrieron a la fotografía para reflejar parte del duelo y de la ausencia son: Adriana Lestido, Julio Pantoja y Gustavo Germano.

Adriana Lestido trabajó a partir del año 1900 sobre distintos ensayos fotográficos como ser Madres e Hijas (1925-1928). Esta fotógrafa siempre se dedicó a realizar ensayos que se relacionan con la maternidad y la mujer. [Ver fotografías adjuntas, imagen 1 y 2]

Julio Pantoja realizó diversas obras, una de ellas “Hijos veinte años después” [Ver en fotografías adjuntas, imagen 3]. Este trabajo se basa en retratos donde se puede observar una foto junto a otra del pasado. Los hijos, Tucumán veinte años después, surge porque le golpe de estado de 1976 dejó en la provincia un saldo de cientos de desaparecidos, asesinados, presos, torturados y exiliados. Dos décadas después, con casi las mismas edades de sus padres fueron fotografiados los hijos de esas personas que se encuentran zambullidas en la sombra de lo más oculto.

Gustavo Germano plasmó “Ausencias”, un proyecto que parte de material fotográfico de álbumes familiares para mostrar quince casos a través de los cuales se pone rostro a los que ya no están: trabajadores, militantes barriales, estudiantes, obreros, profesionales, familias enteras; ellas y ellos víctimas del plan siniestro de represión ilegal y desaparición forzada de personas, instaurado por la dictadura militar argentina, entre 1976 y 1983. Germano a partir de la foto antigua y la actual vuelve a fotografiar como lugar del silencio, de lo que ya no está [Ver en fotografías adjuntas, imágenes 4 y 5].

La función de la fotografía como documento también ha sido analizada por su influencia social por la capacidad para dirigir el pensamiento o para transformar la realidad subjetiva. Es entonces que al representar una imagen de la realidad se puede realizar una reflexión social y política acerca de las implicancias de la misma realidad y de nuestro accionar. En 1923 Vicente Vera escribió acerca de la fotografía como documento su condición de medio para conservar la memoria y como servicio de administración de justicia.

Un ejemplo de esto lo constituye la guerra, uno de los temas más tratados en la historia de la fotografía de información. Las imágenes que mostró Robert Capa (1913-1954) de una España devastada por la guerra civil expresan con fuerza lo absurdo de ese conflicto. Su famosa imagen Muerte de un soldado republicano se publicó el 23 de septiembre de 1936 en Vu, en octubre en Regards y en julio de 1937 en Life. [Ver imagen 6 de las fotografías adjuntas]. Esa imagen permanecerá por siempre como representación de una muerte en directo y símbolo de lo absurdo de la guerra.

Por su parte, Lewis Hine (1874-1940) [Imágenes 7, 8 y 9] y Jacob Riis (1849-1914) [Imagen 10] fueron los primeros fotógrafos en utilizar la fotografía como medio de lucha y de denuncia social. Hine se centro en fotografiar la condición de los inmigrantes y la explotación de los niños. Al entender a la fotografía como testimonio denunciaba a través de ellas el maltrato de los niños.

Eugene Smith (1918-1978), fotógrafo humanista trabajó para que la fotografía provocara un impacto que invite a la reflexión. La intención de Eugene Smith era describir la pobreza y el miedo engendrado por el régimen franquista. De esta manera sostuvo que “es necesario mostrar el mal para hacer el bien”. [Fotografía 11]

Todos estos fotoperiodistas recorrieron y recorren el mundo para mostrárnoslo y obligarnos a reaccionar. Muchos se exponen a riesgos enormes y muchos de ellos perderán la vida: Philippe Letellier, Gilles Caron y Michael Laurent como tantos otros en Vietnam. Hoy se sabe que algunas de las imágenes de la guerra de Vietnam tuvieron una enorme influencia sobre la opinión pública de los Estados Unidos acelerando así la solución del conflicto. [Ver imagen 12]

El pintor Henri Émile Benoit Matisse dio prioridad al calor documental de la fotografía: “La fotografía, en manos de un hombre de gusto, tendrá aspecto de arte [pero], el fotógrafo debe […] intervenir lo menos posible, de modo que la fotografía no […] pierda el encanto objetivo que posee de manera natural… La fotografía debe registrar y darnos documentos”

Del mismo modo Bazim expresa que “la fotografía representa fielmente la realidad sin la intervención del fotógrafo”. Pero el debate acerca de cuánto de no intervención tiene que existir en la labor del fotoperiodista y el equilibrio de este con la ética profesional es grande.

Es así como la voluntad de denunciar el horror guió a Frank Fournier cuando fotografió la agonía de Omayra Sánchez en el lodo de Armero en Colombia (1985) donde, peor que nunca, durante el lamentable hecho no llegó a tiempo para salvar la vida humana. [Imagen 13]. En este caso se reprochó a los fotógrafos la osadía de haber fotografiado. Pero en aquel momento ellos pensaron que su deber era el de informar y denunciar. Este constituye un claro ejemplo de la no intervención y la ética periodística.

Otro caso fue el del fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter quien fotografió la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida a punto de morir, mientras que en un segundo plano, se observa la figura expectante de un buitre que se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña. [Ver la fotografía 14]

En 1994 ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con la fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudan), que recorrió el mundo entero. Al recibir el premio, Carter declaró que aborrecía esa fotografía: “Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”. Cuatro meses después, abrumado por la culpa, Kevin Carter se quitó la vida.

Estos dos, son claros ejemplos que reflejan que fotografiar es un acto de no intervención donde le fotógrafo debe optar entre una fotografía y una vida, optar por la fotografía. Al respecto Sontag afirma:

La persona que interviene no puede registrar; la persona que registra no puede intervenir. [3]

Otros, como Enrique Metinides optaron por registrar la llamada nota roja y las fotografías sensacionalistas. De este modo este pionero del género se dedicó a registrar la tragedia urbana [Ver la fotografía adjunta 15] y el dramatismo de la ciudad de México en las décadas que van de los cincuentas a los setentas. Pero precisamente este tipo de imágenes exigen cumplir al máximo todas las reglas del buen periodismo.

Para que no se convierta en morbo y realizar una nota roja diferente se debería preguntar el fotógrafo si las imágenes son realmente necesarias o si se pueden suprimir sin que afecten la información escrita. Se debiera respetar en todo momento la integridad del cuerpo y rostro humano y en ningún momento debiera explotarse visualmente una tragedia ya que el cuerpo muerto merece tanto respeto como uno vivo. El manejo de algunas reglas de técnica profesional es también la garantía del manejo ético de la información.

Según el sitio web http://www.solromo.com/: “La competencia entre los medios en la cobertura de la violencia no puede ser cual trae la nota más roja de todas, sino cual investiga y respeta más lo valores asociados a la información”. El problema es que la fotografía de nota roja es un género que provoca el morbo y es utilizado por algunos medios como anzuelo de venta, motivo que debería olvidarse al momento de fotografiar para repensar los deberes de la fotografía.

Por último, otro modo de documentar y testificar queda asentado por los fotoperiodistas que optan por fotografiar retratos de personas. Un ejemplo lo constituye el fotógrafo jerezano Emilio Morenatti quien hizo un ensayo que, a través de 40 magníficas fotografías, nos acerca a la cultura y forma de vida Afgana. Con su cámara registra imágenes, en forma de denuncia, las que componen una representación del horror, el cual debería avergonzar a todo un género o, como mínimo, hacer sonrojar a un país entero. Por medio fotografías da evidencia sobre como algunos hombres pakistaníes lanzaron ácido a las mujeres afganas que ha retratado. [Ver las imágenes 16 y 17]

Todo demuestra que “coleccionar fotografías es coleccionar el mundo” porque las fotografías son un modo de captura y la cámara, por su parte, es el arma ideal para adquirir esa captura. Tal como dice Susan Sontag en el libro Sobre la fotografía: “La imagen es un objeto fácil de transportar, acumular y almacenar […] Las fotografías son experiencia capturada […] Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado.

“Los diarios y revistas las destacan; los policías las catalogan; los museos las exhiben; las editoriales las compilan”. [4]



NOTAS AL PIE:

[1] (Guran, 1999:142) “Mirar/ver/comprender/contar/la fotografía y las ciencias sociales”.

[2] Jesús de Miguel, 1999:24) De la investigación audiovisual. Fotografía, cine, vídeo, televisión.

[3] (Sontag, pág. 22) Sobre la fotografía. Editorial Edhasa, 1996, Barcelona.

[4] (Sontag, págs. 14 y 15) Sobre la fotografía. Editorial Edhasa, 1996, Barcelona.


3. Conclusión

A lo largo de esta monografía pudimos ver ejemplos de la diversidad de elecciones y compromisos que puede generar el mundo del fotoperiodismo y su evolución. Todas las fotografías son posibles construcciones a la historia y la fotografía es un medio de expresión indudablemente. Las imágenes fotográficas suministran hoy la mayoría de los conocimientos que la gente tiene sobre el aspecto del pasado y el alcance del presente.

La fotografía sirvió de documento feraz de una realidad que quedará impresa en la memoria colectiva. Los usos de la fotografía documental se repartirán entre la captación de imágenes de actualidad para la prensa escrita; y a la inmortalización en imágenes de los eternos problemas que agobian a la humanidad (conflictos bélicos, pobreza, matanzas en masa, injusticia, así como festejos populares).

Las fotografías procuran una relación con el pasado y cada una de ellas fija un momento que se transformará en un objeto fácil de guardar para volver a observar. Las fotografías son un modo de apresar e imponerle fijeza a una realidad. Proust dijo: “Uno no puede poseer la realidad, uno puede poseer imágenes, uno no puede poseer el presente pero puede poseer el pasado”.

Para la memoria del espectador permanecerán fijas las fotografías de la Segunda Guerra Mundial, los testimonios del anarquismo en la Guerra Civil Española por Capa, la explosión de las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima, los sobrevivientes de los campos de concentración del nazismo, las manifestaciones de paz en contra de la Guerra de Vietnam, el hambre en África o Latinoamérica, la explotación infantil, el trato de los inmigrantes, las más impresionantes catástrofes de la naturaleza, los arrebatos de la dictadura militar en Argentina, sus huellas y ausencias, y otras miles de imágenes que dan testimonio y registro de la historia que, aunque ya forman parte del pasado siempre van a estar en nuestro presente gracias a la maravillosa técnica de la fotografía y a quienes lograron captarlas.


4. Fuentes bibliográficas:


· BARTHES, Roland. El grado cero de la escritura / Nuevos ensayos críticos /, Siglo XXI Editores, 2001.

· BERGUER, JOHN. “Otra manera de contar”, Apariencias, 1998.

· CASTELLANOS, Ulises. Manual de fotoperiodismo - Retos y Soluciones

· CÍRCULO DE LECTORES S.A. Los peores desastres del siglo XX. ,1987

· GURAN, M. (1999): “Mirar/ver/comprender/contar/la fotografía y las ciencias sociales”, en Segunda Muestra Internacional de Cine, Vídeo y Fotografía. El Mediterráneo, Imagen y Reflexión, Working Papers, núm. 3, págs. 139-141.

· LERNER, Jesse, El impacto de la modernidad. Fotografía criminalística en la ciudad de México, Editorial Turner, México, 2006, p.11

· MIGUEL, J. M. de (1999): “Fotografía”, en BUXÓ, Mª. J. y MIGUEL, J. M. de (eds.): De la investigación audiovisual. Fotografía, cine, vídeo, televisión. Barcelona, Ediciones Proyecto A.

· PIERRE-JEAN AMAR. El fotoperiodismo. Editorial La Marca.

· SANCHEZ VIGIL, Juan Miguel. La fotografía como documento en el siglo XXI.

· SONTANG, Susan; Sobre la fotografía. Editorial Edhasa, 1996, Barcelona.

· ZUNZUNEGUI, S. (1995): Pensar la imagen. Madrid, Cátedra-Universidad del País Vasco.

Fotografías adjuntas

Fotografías adjuntas en referencia a lo citado en la monografía. “Solamente lo narrativo puede permitirnos comprender” (Susan Sontag en Sobre la Fotografía, pág. 33). El texto ayuda a interpretar mejor la imagen.


[1] Año 1982. En el ocaso de la dictadura, los pañuelos blancos devienen definitivamente en el símbolo indiscutido de la lucha que por muchos años va a involucrar a varias generaciones. Foto: Adriana Lestido[2] Esta foto pertenece a la obra: "Madres e hijas" de Adriana Lestido. “Eugenia y Violeta”

[3] Los hijos, Tucumán veinte años después. Foto: Julio Pantoja


[4] Obra “Ausencias” de Gustavo Germano


[5] Obra “Ausencias” de Gustavo Germano. Omar y su hermano Mario en 1975.

[6] Es mundialmente famosa la fotografía Muerte de un Miliciano, tomada en Cerro Murciano, en el frente de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936. Foto: Robert Capa


[7] 1930 – Empire State Building, Structural worker. Foto: Lewis Hine.

[8] 1930 – Rockefeller Center Construction Site, Lunch Break. Foto: Lewis Hine

[9] Un niño de 15 años barriendo en una sala de hilar y ovillar lana en Berkshire Cotton Mills. Foto: Lewis Hine



[10] Niños durmiendo en la calle Mulberry (1890). Foto: Jacob Riis



[11] "The Wake" realizada en 1951 en España para el reportaje Spanish Villaje. Foto: Eugene Smith

[12] Imagen de la joven empuñando una flor frente a un muro de bayonetas durante la marcha en Washington. Foto: Marc Riboud

[13] Omayra Sánchez nació el 28 de agosto de 1972, en Armero (Colombia) y falleció en el mismo pueblo, a la edad de 13 años, el 16 de noviembre de 1985 víctima del Volcán Nevado del Ruiz y de la negligencia del gobierno Colombiano. Foto: Frank Fournier

[14] Pulitzer 1994 - Kevin Carter

[15] Primer plano de mujer rubia arrollada e impactada contra un poste, en avenida Chapultepec, ciudad de México - 1979 - Blum & Poe – Foto: Enrique Metinides

[16] Menuna Khan fue rociada con ácido por un grupo de hombres como forma de resolver una disputa familiar. Su rostro ha pasado 21 veces por el quirófano y ella sueña ahora con rehacer su vida lejos de su país. Foto: Emilio Morenatti


[17] Bushra Shari fue atacada por su propio marido, el padre de sus dos hijos, del que pretendía divorciarse. El ácido sólo fue parte de un ataque que incluyó una cruel tortura física. Foto: Emilio Morenatti

22 de julio de 2009

Que la seriedad invada la WWW


Internet, como medio masivo de difusión de información periodística, brinda amplias posibilidades para la tarea profesional. Según el catedrático de periodismo, Dr. Jesús Canga Larequi, este “nuevo medio de comunicación” reúne las características de los tres medios tradicionales: el uso de texto tal como la prensa escrita, el sonido como la radio y las imágenes en movimiento que tan popular hicieron a la televisión.
Las posibilidades que brinda el Periodismo digital son amplias, pero el mismo catedrático indica que debe tenerse en claro que “periodismo” o “periodista” son términos que definen una profesión, mientras que el término “digital” se ocupa de definir un soporte; por lo que el negocio no debe ser el soporte sino la información.
Internet puede determinarse como un espacio infinito que se caracteriza por la inmediatez para publicar informaciones y transmitirlas instantáneamente. Una de las diferencias entre el periodismo en Internet y el periodismo en papel es que, en el primero cabe todo lo que se quiera escribir sin que deban alterarse los costes de producción o preocuparse por el precio papel. En la prensa escrita en papel, para incluir información, se debe suprimir o quitar otra que se considera menos importante, esto no pasa en el nuevo medio. Justamente por este motivo es que las empresas periodísticas decidieron colocar sus producciones en la amplia Red virtual.
“El futuro periodístico no pasa por lo tecnológico pasa por la seriedad del que lo desempeñe, como periodistas comprometidos con su tarea”, afirma el Licenciado en Comunicación Social y Crítico Cinematográfico, Leandro Arteaga. Si bien los periodistas hacen uso de todos los elementos o de gran parte de las herramientas tecnológicas que tienen a su alcance no se debe olvidar que lo realmente importante de la profesión es comunicar la información independientemente del medio que utilice para hacerla pública. “Lo que vuelve más periodista a un periodista de otro es la seriedad con la cual desempeñe su profesión, lo demás sólo son herramientas tecnológicas”, agrega el Licenciado.
Es por esto que la ética profesional se convierte en la esencia de nuestro quehacer y, los ordenadores, deben pensarse solamente como una herramienta para realizar nuestro trabajo. Leandro Arteaga opina que “es necesaria la formación y preparación para escribir bien”. Por esto es tarea fundamental potencializar la calidad de los contenidos que se publiquen en la Red e introducirlos con carácter periodístico como única pócima para garantizar la veracidad, calidad y seriedad informativa. De lo contrario, si como periodistas no nos tomamos la responsabilidad de dotar de calidad los contenidos de la Red, los nuevos medios pasarán a ser una caja donde superabunde desinformación.
La clave del futuro de los nuevos medios de comunicación en Internet depende de que desempeñemos correctamente la tarea periodística con seriedad y compromiso para lograr el único y gran objetivo de brindar información veraz a la sociedad de la que formamos parte.


Leandro Arteaga.mp3 - Majo Vdd

Por otro lado, la plataforma virtual ofrece una seducción económica. Esto se debe a que la red brinda un inmenso potencial para generar negocio. Es aquí donde las empresas periodísticas entran en juego al darse cuenta que no sólo hace falta estar en la red con el periódico sino que además se pueden ofrecer “nuevos servicios”. El nuevo medio brinda un alto potencial que puede asegurar un alto rendimiento económico al medio al mismo tiempo que se crean nuevos productos. Las empresas periodísticas venden información pero debe entenderse que el negocio de estas empresas no debe ser el soporte sino la información y los contenidos que albergue en la Web.